Se sabe que cuando se consume proteínas se estimula el gasto calórico, de allí que gran cantidad de planes de alimentación incluyen a las proteínas como eje central.
Sin embargo, dado que muchos de los alimentos proteicos contienen grasas saturadas, como es el caso de las carnes y los quesos en su versión común, de allí debemos equilibrar su consumo para evitar elevar el colesterol malo.
Otro recauda a la hora de consumir proteínas en exceso es que si bien también existe gran cantidad de alimentos muy saludables y proteicos como lo son las frutas secas, éstas pueden resultar algo calóricas por lo que se recomienda la ingesta de porciones pequeñas.
El desayuno
En el caso del desayuno, podemos optar por el consumo de cualquier tipo de lácteos, ya que son fuente de proteínas, se trate de un yogur descremado o un café con leche descremada acompañado de una porción de queso magro o una tostada con queso untable.
Media mañana y almuerzo
Al momento de la media mañana nada mejor que dos fetas de queso de máquina y una infusión.
Luego, para almorzar podemos optar por una ensalada que contenga hojas verdes, tomates cherry, trozos de pollo o atún al natural, huevo y queso magro. Otra posibilidad es un filete de pollo o carne a la plancha acompañado de una ensalada mixta de lechuga y tomate. O también podemos escoger un omelette con queso y verduras.
Si te gusta realizar un postre, puedes elegir un flan light o si no te animas a tanto; una gelatina light con trocitos de fruta.
Merienda
Para el momento previo a la merienda, un licuado de frutas y leche o un pote de yogur con algunas frutas secas puede resultar una buena combinación.
Para la merienda una rebanada de pan de salvado y queso untable y una infusión, permitirán generar una gran sensación de saciedad.
Cena liviana
Finalmente un budín de verduras y un plato abundante de verduras es ideal para concluir el día.

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